Nosotros

Creemos que la Biblia es la palabra viva e inmutable de Dios. Cada palabra, aunque escritas por hombres, fueron inspiradas por Dios. Ella –la Palabra de Dios- es completamente relevante,  confiable y suficiente para satisfacer todas nuestras necesidades espirituales.

 

Creemos que el Señor Jesucristo es el eterno Hijo de Dios y es co-igual con Dios. Él, el unigéntio Hijo del Padre,  se hizo hombre con el propósito de morir en la cruz como sustituto por nosotros, los pecadores.  Fue levantado desde la muerte tres días después. Hoy Él está en el Cielo, a la diestra del Padre. Creemos en Su promesa de que volverá para llevar al Cielo a todos los creyentes, ya sea que vivan o que ya hallan partido de este  mundo. Creemos que Su venida es inminente.

 

Creemos que la humanidad nace con una naturaleza pecaminosa. Nuestro pecado nos separa de Dios y nos deja sin ninguna posibilidad de salvarnos a nosotros mismos. Solamente a través de la obra del Señor Jesucristo podemos ser limpiados y perdonados.

 

Creemos que la salvación es por gracia, por medio de la fe. La vida eterna es encontrada exclusivamente en la persona y obra del Señor Jesucristo. Fe personal en Cristo, como Señor y Salvador, es necesaria para que uno sea salvo.

 

Creemos –conforme lo afirma la Biblia-  que el Cielo es el hogar eterno de los salvados. El Infierno es el destino del pecador perdido.

¿Por qué afirmamos que la salvación no se pierde?

 

 

Porque la Biblia lo dice:

 

  • El Señor Jesús lo dice. La vida eterna la da Él. Con una doble negación el Señor dijo NO perecerán JAMÁS (Juan 10:29) No hay excepción.

  • El Señor Jesús afirma: NADIE los arrebatará de mi mano, ni de la mano de mi Padre. ¿Quién podría arrebatar algo de dos manos divinas?

  • Pablo afirma que para los que están en Cristo Jesús NINGUNA condenación hay. ¿Quién está en Cristo? El que tiene el Espíritu de Cristo es de Él. El verdadero creyente, en quien el Espíritu de Dios mora, vive según el Espíritu (Romanos 8: 1 y 11)

  • NINGUNA cosa nos podrá separar del amor que es en Cristo Jesús (Romanos 8:39) Y … nuestros pecados, ¿nos podrán separar? Nuestro viejo hombre ciertamente se puede expresar, y lo hace (I Juan 1:6-10) desagradando a Dios. Sin embargo,  Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad. 

    Es justo por cuanto el Señor Jesucristo llevo sobre su cuerpo en el madero los pecados de todos nosotros (I Pedro 2: 24) La deuda ya está saldada.

  • Como creyentes salvados somos adoptados por Dios como hijos (I Juan 3:1; Efesios 1:5; Romanos 8:15; Gálatas 4:5) Nuestra posición de hijos es definitiva. En cualquier familia puede ocurrir que hallan hijos mejores y peores.  Lo que no puede ocurrir es que dejen de ser hijos.

  • NO vamos solos en nuestro camino de la Salvación. Nuestra vida está fundada sobre la Roca que es la persona del Señor Jesucristo (I Corintios 10:4) Él puede salvar PERPETUAMENTE a los que por Él se acercan a Dios, viviendo SIEMPRE para interceder por ellos (Hebreos 7:25)

  • “Consumado es” dijo el Señor en la cruz (Juan 19:30) Toda la deuda ha sido cancelada. Sobreabundantemente (Romanos 5:20), con su sacrificio y su sangre derramada (I Pedro 1:18 y 19), el Señor pagó la abundante deuda de nuestros pecados pasados, presentes y futuros. No hay deuda pendiente. El acta que nos era contraria fue anulada en la cruz del Gólgota (Colosenses 2:14)

  • Entonces … ¿tengo como creyente libertad para pecar? Ya no es nuestro tema. Porque convencido de pecado por el Espíritu Santo (Juan 16:8), y arrepentido de mis pecados (Hechos 3:19) tengo una nueva naturaleza en Cristo (II Corintios 5: 17) que no peca. El pecado, que ciertamente todavía hay en mi vida actual, no es la práctica de mi nuevo hombre, sino del viejo, aquel que debo hacer morir (Colosense 3:5; Efesios 4:22) Un día no lejano, mi cuerpo de humillación será transformado conforme al cuerpo de la gloría Suya (Filipenses 3:21).